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Es muy importante que ella cuente contigo y con una buena red de apoyo. Generalmente tiende a reconstruir el mundo sin referencias.

Una aventura extraordinaria (Life of Pi)

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Cruzaron Inglaterra hacia Northumbria y capturaron York donde se asentaron creando el reino vikingo de Jorvik. Sin embargo, Alfredo y sus sucesores continuaron la guerra llegando finalmente a expulsar a los vikingos y tomar York.

Los vikingos llevaron a cabo numerosas expediciones sobre Irlanda. La literatura, el arte y la arquitectura reflejan esta profunda influencia escandinava. Desde , los monasterios de la costa este de Irlanda sufrieron numerosos ataques, pronto extendidos al resto de la costa, especialmente en el norte y este.

La blanca cabellera de las aguas revuelve. En las aguas de Irlanda ya no son de temer esta noche las velas de los fieros guerreros de Lochlann.

Otros longphorts fueron Cork , Limerick , Waterford y Wexford. El mismo Carlomagno tuvo que armar una flota para tratar, infructuosamente, de proteger sus costas. En el se llegan a adentrar hasta Tolosa Toulouse. Ambos murieron en la batalla.

En el siglo IX, los rus pusieron en marcha la ruta comercial del Volga , que conectaba el norte de Rusia con Oriente Medio. En Lisboa los cronistas hablan de una escuadra compuesta por 53 bajeles. Durante el reinado de Alfonso III de Asturias , los vikingos llegaron a cortar las comunicaciones navales con el resto de Europa. En el obispo Sisnando de Santiago de Compostela fue asesinado y el monasterio de Curtis saqueado, teniendo que tomarse medidas para defender la ciudad interior de Lugo.

No se sabe con certeza la causa o causas que terminaron con los ataques vikingos. Las corrientes lo arrastraron hacia el cabo Farewell , al sur de la isla. Los knarres eran barcos veleros de casco corto y amplio, lentos pero de gran capacidad. Los drakkar eran embarcaciones largas, estrechas, livianas y con poco calado , con remos en casi toda la longitud del casco. Casi todos los drakkar eran construidos sin utilizar cuadernas. Durante la Era Vikinga , Escandinavia fue escenario de numerosas guerras.

Hasta la segunda mitad de la Era Vikinga no se puede hablar de verdaderos reyes locales, ni de estados definidos. Y se mueren las ranas en mi pazo salobre. Cuando vuelva a venir la Primavera tal vez ya no me encuentre en el mundo. Pero la Primavera ni siquiera es una cosa: Ni incluso las flores vuelven, o las hojas verdes.

Hay nuevas flores, nuevas hojas verdes. Nada vuelve, nada se repite, porque todo es real. Somos nosotros los que hacemos el destino. Los hados contrarios o a favor, son argumentos de la posteridad.

La fama es el salario del triunfo. Lo que hace falta es, pues, triunfar. Cuando venga la Primavera, si ya estuviera muerto.

Si quieren pueden danzar y cantar a su alrededor. No tengo preferencias para cuando ya no pueda tener preferencias. Vi como un loco. Y viviendo como hechizado no supe entonces que es lo mismo buscar apoyo en una sombra o confiar en una mujer.

Voy donde el viento me lleva y no me siento pensar. Venga tu grito de transfigurado: Del texto al hipertexto. De lo lineal a lo radial. Del plano a la multidimensionalidad. De la lectura a la hiperlectura. Un hombre de una pieza. En fin que, como quiera, estoy de arte, que juzgo ya por hora menos fuerte, aunque en ella me vi, la que es pasada.

Todo lo que hago no vale nada. Yo amo lo Lejano y el Milagro, Amo los abismos, los torrentes, los desiertos.. Nunca se termina de aprender a leer. Tal vez como nunca se termine de aprender a vivir.

Los ciclos celestiales en veinte siglos Nos apartan de Dios y nos aproximan al polvo. El mundo real comienza a desaparecer en el momento justo en el que empieza a existir. Amiga, no te mueras. Yo soy el que te espera en la estrellada noche. El que bajo el sangriento sol poniente te espera. En la noche al espeso perfume de las rosas, cuando danza la ronda de las sombras inmensas. Bajo el cielo del Sur, el que te espera cuando el aire de la tarde como una boca besa.

El que trajo en los brazos jacintos amarillos. Yo soy el que en los labios guarda sabor de uvas. El que te llama desde las llanuras brotadas. Yo soy el que en la hora del amor te desea. El aire de la tarde cimbra las ramas altas. Retumba, atardecida, la queja azul del agua. Amiga, no te mueras! Tendido entre las hierbas yo soy el que te espera! Lucho por volver a mi cuerpo, maltratado, herido por la vida y por mi, me castigo, incluso llego a odiarme.

Pero lucho, lucho por volver a ese cuerpo debilitado, intento zarandearlo, despertar al dragon que se esconde dentro. Es un sentimiento bueno, de libertad, puedo volar, puedo correr, puedo hacer lo que quiera, todo lo que la vida me ha quitado. La cebolla es escarcha cerrada y pobre: Con sangre de cebolla se amamantaba.

Una mujer morena, resuelta en luna, se derrama hilo a hilo sobre la cuna. Es tu risa en los ojos la luz del mundo. Tu risa me hace libre, me pone alas. Vencedor de las flores y las alondras.

Porvenir de mis huesos y de mi amor. Triste llevo la boca. Siempre en la cuna, defendiendo la risa pluma por pluma. Ser de vuelo tan alto, tan extendido, que tu carne parece cielo cernido. Con cinco diminutas ferocidades. Con cinco dientes como cinco jazmines adolescentes. Sientas un fuego correr dientes abajo buscando el centro. No sepas lo que pasa ni lo que ocurre. El amor es una manera triste de sofocar el grito. Un rumor llega de adioses de las islasdesmandadas; llueven veloces dardos desde arriba.

La noche es el camino exclusivo del alba. Se muere de pie: Languidece, desencantada, en este cuento la princesa, y vuelve el rostro al encanto de ayer, pues es terrible estar a solas y conocer el secreto. Nuestra ignorancia es diferente. Nos recuerdo encerrados en tu cuarto, encendiendo velas de fogosidad efusiva.

Buscando la certeza entre tu cuerpo, sintiendo encontrar en tu cerco mi libertad. Tapando con tu contorno mis huecos, con tus virtudes mis faltas.

Del poema viejo sale un olor a nunca fue. El cielo pasa mudo sobre versos que ya. Pero ha pasado el tiempo y la verdad desagradable asoma: Arrumo luas e ventos, todos os velhos instrumentos para enfrentar o sol e a tempestade, os rumos mais variados.

Este rayo ni cesa ni se agota: Era necesario un pasaporte. No aceptaron la respuesta. Tercer encuentro Cae la tarde; el sol anega en pardas nubes su luz; envuelta en negro capuz medrosa la noche llega. Pienso en esto no como quien piensa sino como quien respira.

Algo que ayer fue lirio de mi fuente, frescura de mi noche, y suavemente luminar en mi senda florecida. Me gusta decirte lo de siempre y mis manos adoran tu pelo y te estrecho, poco a poco, hasta mi sangre. A veces lo recuerdo. Y dormir no es vivir. Paz a los hombres. Bellas son al sonar, mas nunca duran. Con tu pincel de luz cierra tus ojos. La noche es larga, pero ya ha pasado. La paz, el descanso, han volado.

Las campanadas no cesan flores y velas se vendenen las calles tumbas que seran adornadas con ellas en pocos dias marchitas como los cuerpos ahi postrados. Le has demostrado al mundo que sabes vivir, ahora grita al viento que tambien sabras morir. Quiero que lo sepades luego de la primera Cuya es la ystoria, metervos en carrera: Ahora quisiera meditar, recogerme, olvidar: Hubiera sido necesario el viento.

Con la tristeza de quien busca una pobre verdad en que apoyarse y descansar. Oye mi Dios lo que digo que esta vida no la quiero que muero porque no muero.

El pez que del agua sale aun de alibio no caresce que en la muerte que padesce al fin la muerte le vale. Yo hice esto, lo he olvidado Y recuerdo. La hilada de aparadura hace agua, las costuras necesitan calafateo. No lejos de los charcos incapaces de guardar una nube, unos ojos perdidos, una sortija rota o una estrella pisoteada.

Porque yo los he visto: Porque yo los he tocado: Cerca del casco perdido de una botella, de una suela extraviada en la nieve, de una navaja de afeitar abandonada al borde de un precipicio. Cierro todas las puertas. Nunca soy capaz de terminarla. Bajas e hirsutas eran las nubes en el cielo, como guedejas sobre unos ojos de anhelo.

Andaban a saltos menudos y alzaban un vuelo inelegante. Unos hombrecillos deformes brotaban del suelo, en medio del sopor nocturno. Yo no contaba otra amistad sino la de una mujer desconsolada, atenta a mi bien y a las memorias de un mundo superior. Todo ha nacido a ver. Sus virtudes renuevan sus mosaicos a tu alrededor, las virutas de pujanza Y enfermedad; pero ahora eres libre, incluso para llegar a ser humano, Pero nacido de la roca y el aire, no de un vientre de mujer.

En una decadencia de hermosura, la vida se desnuda, y resplandece la excelsitud de su verdad divina. Debajo de la hoja de la verbena tengo a mi amante malo. Debajo de la hoja de la lechuga tengo a mi amante malo con calentura. Debajo de la hoja del perejil tengo a mi amante malo y no puedo ir.

Bajo este cielo azul todo florido de astros cada pupila siente que se ahonda el abismo y que ampliando sus formas tiene un florecimiento de estrellas y de cielos, como la inmensidad. Bajo el desnudo azul, luminoso de estrellas, se dignifica todo: La beatitud serena de la noche refresca las canciones de chapo sonoro de la fuente y en toda cosa humilde la santidad del cielo pone unciones de estrellas, pone besos de amor.

Nada es singular en el mundo: Entraba en el trabajo. Luego, llegaban las mujeres. He sido escarnecido y olvidado. Ya no comprendo la noche ni el canto de los muchachos sobre las praderas. Tierra incansable, firma la paz que sabes. Danos nuestra existencia a nosotros mismos. Bruscamente la tarde se ha aclarado Porque ya cae la lluvia minuciosa.

La lluvia es una cosa Que sin duda sucede en el pasado. La mojada Tarde me trae la voz, la voz deseada, De mi padre que vuelve y que no ha muerto.

Es aire, incesante viento, agua y arena. Pandolfo bromeaba a menudo diciendo: Encontraba placer en todas las cosas, y sus ojos en todo se posaban.

Si yo tuviera ingenio -que no tengo- en hablar, muy claro le hubiera dicho: Con una orden, todas acabaron al mismo tiempo sus sonrisas. Levantaos para contemplarla, podemos descender junto a nuestros amigos.

Ved aquel Neptuno que va sobre un caballo de mar. Una pintura no del todo vulgar: La tarde es gris y la tristeza del cielo se abre como una boca de muerto.

Sin embargo en mis ojos una pregunta existe y hay un grito en mi boca que mi boca no grita. Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.

Tres mundos, encerrados en una casa donde escaleras seducen a los sin rostro para evitarse mutuamente en una eternidad ciega. Tres espacios, cajas fuertes cerradas. La cresta es blanca y como blanca pura: Presiento una hermana en cada muchacha y en vano busco entre los hombres un hermano.

Debemos inquietarnos por curar las simientes, por vendar corazones y escribir el poema que a todos nos contagie. Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso, gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo debajo de las latas con lo puesto y aullando y madres que a sus hijos no peinan a diario, y padres que madrugan y no van al teatro.

Asediar usureros y con rara paciencia convencerles sin asco. Con el coche cargado y lagrimas en mis ojos miro hacia atras viendo lo que dejo. En invernales horas, mirad a Carolina. Et je crois que voici venir la Passion. Hora de un costado al otro. Hora acicalada para el canto del gallo. Hora en que la tierra niega nuestros nombres.

Hora en que el viento sopla desde los astros extintos. Fondo de todas las horas. Nadie se siente bien a las cuatro de la madrugada. Y que lleguen las cinco, si es que tenemos que seguir viviendo. Siempre es locura, el mirar las flores como racimos de uva ver las calles llenas de neblina, y ver a la gente con paso inconcluso, rebuscando silencios en los ruidos. Sentir el dolor de otro como si fuera de uno mismo; ver la soledad como baja por tus brazos y atraparla con tus manos, para volver hacer un circuito cerrado.

Locura es siempre, tratar de dialogar con las nubes y ver como un rayo baja comunicativo para encender labios carnosos en las primicias de una rosa blanca. Altas yedras de sangre Abrazaban tus huesos. Estabas Como un astro sin brillo, Recibiendo del sol La luz de tu contorno. Una sombra en el clima del ojo es a medias su luz; el mar sondeado irrumpe sobre una tierra sin arpones. La semilla que del lomo hace una selva divide en dos su fruto; y la mitad se escurre lenta en un viento dormido.

Era de una elasticidad, De un resorte verdaderamente admirable: Quiero, a la sombra de un ala, Contar este cuento en flor: Lo imagino por lo blando y sonoro, el de virgen de aquellas que adorando murieron. Como el de las estatuas es su mirar de suave y tienen los acordes de su voz, lenta y grave, un eco de las voces queridas que se fueron….

Es un silencio ondulado, un silencio, donde resbalan valles y ecos y que inclina las frentes hacia el suelo. A los cuarenta y cinco es bachillera, ganguea, pide y juega del vocablo; cumplidos los cincuenta, da en santera, y a los cincuenta y cinco echa el retablo.

Los dos vamos nadando -agua de flores o de hierro- por nuestras dobles vidas. Por momentos encarnamos el dolor de los altos cuerpos. Abandonamos todas las velas al viento, los benditos trapos se hincharon hacia nubes afiebradas. Dios sea loado en el torrente, que hunda nuestro casco al sargazo y nos sumerja en el nuevo mar del cielo. Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos, te pareces al mundo en tu actitud de entrega.

Mi cuerpo de labriego salvaje te socava y hace saltar el hijo del fondo de la tierra. Pero cae la hora de la venganza, y te amo. Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia! Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste! Oscuros cauces donde la sed eterna sigue, y la fatiga sigue, y el dolor infinito.

Pues si es dura la mano del destino, Tu espalda es el altar donde me inclino Para llegar a Dios con mi plegaria. La cuna, casi en sombra. Y esta la abeja para la dulzura y este el cordero de la tibia lana y estos: Y esta la espiga que nos da la harina y esta la luz para la mariposa y esta la tarde donde el ave trina. Si no eres par, tampoco le has tenido: No puedo ser tu igual; que este decoro se debe a tus proezas y a tu fama, puesto que, como yo, perdiste el seso.

Pasamos por la vida en jaulas de cemento. Desnudos unas veces y otras veces vestidos. En trenes sin destino, en la papiroflexia del instante. Creo que es por el perfume de poemas incompletos O por los besos escondidos en una flor seca. Reviso mis anhelos y me convenzo de lo eterno. No me importa el asma, no importa mojarme, todo vale con tal de vivir este temblor salpicando milagros.

Parecido a la felicidad, algo indefinible pero que trasciende la vida misma, incluso la propia muerte. Las espumas de las flores han bendecido mis vagabundeos y vientos inefables me dieron sus alas por un momento. Las Albas son desoladoras, toda luna es atroz y todo sol amargo: El acre amor me ha hinchado de torpezas embriagadoras.

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